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16/05/2022 (Bretún, Soria)

NUEVOS DATOS SOBRE CÓMO CAMINABAN LOS COCODRILOS QUE CONVÍVIAN CON LOS DINOSAURIOS

Miembros del Grupo Aragosaurus lideran un estudio sobre la locomoción de los cocodrilos cretácicos

Las icnitas (huellas fósiles) atribuidas a cocodrilos no son muy abundantes en el registro fósil. Durante el Mesozoico o era de los dinosaurios (entre 250 y 66 Ma) es precisamente España (provincias de Soria y Asturias) uno de los lugares del mundo donde más huellas de estos reptiles se han encontrado. En un nuevo trabajo que acabamos de publicar en la revista internacional Journal of Vertebrate Paleontology hemos estudiado huellas de cocodrilos que se encontraron en el pueblo de Bretún en la Comarca de Tierras Altas. Estas huellas se conocen en el mundo científico con el nombre de Crocodylopodus y se encontraron hace más de 20 años, pero ha sido en este nuevo estudio cuando se han resaltado las diferencias con los cocodrilos actuales y sus implicaciones en la locomoción.

Las huellas de estos cocodrilos fósiles se asemejan mucho a las de los cocodrilos actuales, tanto en las marcas de las manos como en las de los pies. Sin embargo, nos llamaba la atención algunas diferencias en los rastros (tres o más huellas consecutivas). Así, hemos comparado las icnitas con gran cantidad de datos de huellas fósiles y actuales destacándose que los rastros fósiles estudiados son considerablemente más estrechos, con los pies y las manos mucho más pegados entre sí y además no presentan marcas de la cola, de la tripa o del arrastre de las extremidades, algo común en los rastros de cocodrilos actuales. Esto indica que estos cocodrilos caminaban en una posición más erguida y de una forma más ágil que los cocodrilos actuales. Las icnitas estudiadas son de pequeño tamaño, no más de 7 cm. Se ha calculado que los cocodrilos que las produjeron eran de tamaño pequeño-medio con una longitud máxima de en torno a 1 metro. Además, hemos identificado huellas de 3 tamaños diferentes cuyo significado es complicado de interpretar ya que podría tratarse de diferentes estadios ontogenéticos (distintas edades), o bien dimorfismo sexual (diferencias entre machos y hembras) o incluso ambas. Se ha realizado también una recopilación de los datos de las especies de cocodrilos que habitaron la Península Ibérica en el Cretácico inferior, para intentar determinar quién fue el productor de las huellas. Sin embargo, con los datos actuales no se puede concluir a que grupo de cocodrilos pertenecen las icnitas. Posiblemente sería alguna especie dentro del grupo de cocodrilos conocidos como neosuquios, aunque es complicado determinar exactamente a qué subgrupo o especie en concreto pertenecerían. Hay varios candidatos, entre los que se encuentran Goniopholis, Atoposaurus o Bernissartia, que eran los dominantes de los ecosistemas en aquel momento. Lo que sí sabemos es que posiblemente el productor tenía unas extremidades delanteras más largas (en relación con la longitud total del cuerpo), un centro de masas localizado más hacia adelante y una cola más ligera o corta que los actuales y que estos cocodrilos estarían mejor adaptados para la locomoción en medios terrestres.

Este nuevo estudio es una muestra más de la importancia de las icnitas para reconstruir la locomoción de seres extintos y además un nuevo ejemplo de la importancia científica que tienen los yacimientos de las Tierras Altas de Soria. 

La referencia completa es:

¡Castanera, D., Pascual-Arribas, C., Canudo, J. I., & Puértolas-Pascual, E. (2021). A new look at Crocodylopodus meijidei: implications for crocodylomorph locomotion. Journal of Vertebrate Paleontology, 41:5, e2020803, DOI:10.1080/02724634.2021.2020803
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