Inicio > Noticias
Noticias
27/06/2012
Los dinosaurios eran reptiles de sangre caliente
Un estudio con mamÃferos actuales descarta la hipótesis sobre la cual se sustentaba la ectotermia de los dinosaurios. La metodologÃa utilizada en esta investigación permite además observar en los huesos de los mamÃferos si los cambios medioambientales actuales pueden poner en peligro una población.La revista Nature publica un estudio que analiza las lÃneas de paro del crecimiento (LAGs) en los huesos de un centenar de rumiantes actuales, representativos de la diversidad especÃfica y ecológica de este grupo de mamÃferos. Los resultados muestran que la presencia de estas lÃneas no es un indicador de una fisiologÃa ectoterma (que no genera calor interno), como se habÃa pensado, ya que todos estos mamÃferos de sangre caliente las tienen. Este estudio desmonta asà el argumento clave de la hipótesis que los dinosaurios podÃan haber sido reptiles de sangre frÃa. El trabajo lo firman investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) en colaboración con un investigador del Instituto Polar de Noruega.
Las LAGs se ven en cortes de huesos como unos anillos oscuros parecidos a los que
encontramos en los troncos de árboles. Los anillos se forman, en los mamÃferos estudiados y en los árboles, durante la estación desfavorable (el invierno o la estación seca), en la que se detiene el crecimiento del organismo por falta de recursos. La presencia de LAGs en huesos era, hasta ahora, considerada el indicio de ectotermia más claro, ya que se relacionaba el paro estacional de crecimiento con la incapacidad del animal de mantener una temperatura corporal más o menos constante (endotermia) durante la estación de pocos recursos.
Como nos explica la investigadora de ICREA y paleontóloga del ICP Meike Köhler,
El estudio que hemos hecho es muy potente, por la cantidad de material y la
diversidad de especies con las que hemos trabajado, pero no lo diseñamos para
encontrar la respuesta a la termofisiologÃa de los dinosaurios. Nosotros pretendÃamos conocer mejor la fisiologÃa de los mamÃferos actuales y querÃamos entender cómo el ambiente los afecta: cómo cambia su crecimiento en función de la temperatura exterior, de las lluvias o de la disponibilidad de alimentos y agua. Entender bien este hecho era un primer paso para poder fundamentar después discusiones en la investigación paleontológica sobre la fisiologÃa de animales que vivieron hace millones y millones de años. Pero los investigadores se dieron cuenta de que lo que observaban en los huesos de los diferentes rumiantes desmentÃa el argumento principal sobre la fisiologÃa ectoterma de los dinosaurios. Muchas hipótesis parten de la premisa que los grandes mamÃferos —animales endotermos por excelencia— no presentan lÃneas de crecimiento en sus tejidos duros, ya que no necesitan parar su crecimiento en respuesta a las condiciones externas de temperatura. De hecho, como en casi todas las especies de dinosaurios se han observado estas LAGs, muchos cientÃficos consideraban que los dinosaurios eran reptiles de sangre frÃa.
El artÃculo que publica hoy la revista Nature presenta el primer estudio sistemático, basado en una muestra extensa de mamÃferos y representativa de una gran diversidad de ecosistemas, que demuestra que las LAGs no indican una fisiologÃa ectoterma sino que nos hablan de cómo cambia la fisiologÃa (el metabolismo) de un animal en función de los cambios endocrinos estacionales, tanto en animales de sangre frÃa como de sangre caliente. Estos cambios son una herencia común de todos los vertebrados, una especie de reloj interno que regula las necesidades de los animales en función de la oferta estacional de recursos. Aunque estos cambios fisiológicos tienen un fuerte componente genético, también son funcionales y responden con su intensidad a las condiciones ecológicas en las que se encuentra el animal.
Los factores ecológicos condicionantes son más bien las lluvias y las restricciones de alimento y agua, y no tanto la temperatura exterior. Este descubrimiento abre una importante lÃnea de trabajo en la conservación de la biodiversidad actual de nuestro planeta. La investigadora Meike Köhler comenta: Puede sorprender un poco que hasta ahora no se hubiera hecho un estudio sistemático similar para probar o desmentir si sólo los ectotermos dejan estas marcas en los huesos durante su crecimiento. En el fondo, hay tantas cosas que no sabemos, que la ciencia no avanza siempre linealmente. Las ideas de alguna forma ya hacÃa tiempo que estaban en el aire, pero el trabajo que hemos publicado las ordena y las basa en datos. De hecho, algunos trabajos ya habÃan cuestionado esta hipótesis y entre la comunidad cientÃfica internacional cada vez habÃa más consenso sobre el hecho de que las LAGs quizás no eran indicadores de ectotermia. Del mismo modo, habÃan aparecido ejemplos de mamÃferos que sà parecÃan tener LAGs en los huesos. Este trabajo cierra definitivamente este debate.
En el estudio han participado también los investigadores del ICP Xavier Jordana, profesor de posgrado de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y Nekane MarÃn, doctoranda de la misma Universidad. Meike Köler, Nekane Marin, Xavier Jordana & Ronny Aanes. (published online, 2012). Seasonal Bone
Growth and Physiology in Endoterms shed light
Ver listado de noticias









